Nadie quiere aventurar cuándo darán las microalgas el salto industrial, especialmente para producir biocombustibles, porque se las considera que están entre la “tercera generación” y queda mucho por mejorar. Sin embargo, se constata el avance de la I+D+i y la compatibilidad con otros objetivos de producción (nutrición, cosmética, absorción de CO2…) a partir de una amplia variedad de algas. Todo esto se ha expuesto en la jornada técnica Algas: usos y aplicaciones, celebrada en la sede madrileña de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE).
Planta piloto en Babilafuente (Salamanca), construcción en marcha de una central industrial en Hugoton (Kansas) y, ahora, selección por parte del Banco Nacional para el Desarrollo Brasileño (BNDES) para producir etanol de segunda generación a partir de la biomasa de la caña de azúcar. Abengoa imprime la directa en biocarburantes de segunda generación. Lo hace también en Brasil, donde algunos expertos auguran un repunte de la producción y exportación de etanol tras la eliminación de los aranceles en Estados Unidos.
La compañía eléctrica ha finalizado la construcción de la ampliación de su planta piloto de captura de CO2 con microalgas, instalada en los terrenos de su central térmica Litoral de Almería. El objetivo principal es probar nuevos tipos de fotobiorreactores y de microalgas, algunas genéticamente modificadas, y "desarrollar procesos de valorización de la biomasa obtenida como primer paso para demostrar la viabilidad técnico-económica de la planta", afirman en Endesa. Se trata de preparar el salto al nivel industrial
El aprovechamiento energético de los residuos generados en la producción de diversas bebidas alcohólicas, desde cerveza y sidra a vino y whisky, está presente en los trabajos de varios centros de investigación. La Universidad de Cádiz se ha unido a este grupo, al desarrollar un proceso para el aprovechamiento de los residuos de la industria cervecera para producir biocombustibles, alimentos funcionales y cosméticos.
Se aprobó el 4 de noviembre en el Consejo de Ministros y se publicó el sábado 5 en el BOE. El ordenamiento jurídico español ya cuenta con un real decreto que regula los criterios de sostenibilidad de los biocarburantes y biolíquidos, el doble valor de alguno de ellos en este apartado y el sistema nacional de verificación. Como avanzó la CNE, la normativa transcribe casi literalmente el contenido de las directivas europeas que le afectan.
El mes de octubre comenzó y se cierra con protagonismo para los biocarburantes en la aviación comercial en España. Se ha pasado del primer vuelo en pruebas en nuestro país que cubre el puente aéreo Madrid-Barcelona a la firma de un trascendental convenio para desarrollarlos en el que participan organismos de tres ministerios (Fomento, Industria y Medio Ambiente) y al que se han adherido, a través de un acuerdo, trece entidades, desde compañías aéreas y energéticas a centros tecnológicos y esquemas de sostenibilidad.
La Comisión Nacional de Energía (CNE) quiere añadir a su labor de entidad de certificación de biocarburantes la de gestor del sistema que verificará la sostenibilidad de los mismos. Así lo hace saber en el informe de aprobación del proyecto de real decreto que envió el Gobierno a la CNE para su consulta. En dicho informe señala que la normativa española recoge de forma casi literal las directivas europeas que le afectan, “por lo que se entiende adecuadamente transpuesta la regulación comunitaria de los criterios de sostenibilidad”.
Desde 2007, la Universidad de Córdoba y la empresa de base tecnológica, derivada de la anterior, Séneca Green Catalyst, trabajan en la obtención de un biodiésel que limite al máximo la producción de residuos. Comenzaron investigando con una enzima –la lipasa pancreática del cerdo– para sustituir a la sosa cáustica como catalizador, pero ahora han dado con otra más barata y asequible, que se usa en la elaboración del pan.
Aena, Iberia, AlgaEnergy, las universidades de Sevilla y Almería y el CSIC presentaron recientemente la Plataforma Tecnológica de Experimentación de Microalgas del Aeropuerto de Madrid-Barajas, que se instalará en la T4 de este aeródromo. El objetivo del nuevo centro consistirá en mejorar las tecnologías de captura de CO2 de las instalaciones aeroportuarias, con el que se cultivarán microalgas destinadas a la producción de biocarburantes.
La instalación industrial se encuentra en Cañete de las Torres (Córdoba) y es la primera en todo el mundo en utilizar el sistema japonés Kurata para obtener combustibles ecológicos de 2º generación, aprovechando los residuos de la aceituna. Está preparada para alimentarse con cualquier tipo de biomasa y su capacidad de produccion es de 10.000 toneladas al año.